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​Nos mintieron: El amor no es hablar 24/7 (Y lo que realmente significa te cambiará la vida)

Vivimos en la era de la inmediatez. Nos han hecho creer que el amor se mide por la rapidez con la que responden un WhatsApp, por la cantidad de stories juntos en Instagram o por cuántas citas perfectas tenemos al mes.

​Pero déjame decirte algo que quizás no quieras escuchar, pero necesitas saber: Eso no es amor.

​Amor no es hablar 24/7 hasta quedarse sin temas de conversación. No es la obligación de salir a cenar cada viernes, y, créeme, tampoco es simplemente dormir en la misma cama. Esas son acciones, rutinas, a veces incluso costumbres vacías.

​Entonces, ¿qué es realmente amar?

​El amor es un nivel de consciencia

​El amor real no es algo que haces de vez en cuando; es una forma de ser y de estar en el mundo. Es una decisión consciente. Todo se reduce a dos palabras poderosas: Intención y Compromiso.

​No se trata de estar cuando todo brilla, sino de tener la valentía de mirar la sombra de la otra persona —sus miedos, sus traumas, sus peores defectos— y, aun así, elegir quedarte. No porque no tengas otra opción, sino porque ves más allá de esa oscuridad.

​Ser el faro en la tormenta

​Hay una frase que escuché recientemente y que define el amor mejor que mil poemas:

​»Amar es recordarle a alguien su luz cuando él solo puede ver lo malo».

​Es tener la capacidad de hacer reír al otro justo en medio del caos. Es convertirte en su sostén cuando sus fuerzas fallan. Amar es hacer por el otro aunque el otro no pueda, incluso (y esto es lo más importante) cuando no tienes ninguna obligación de hacerlo.

​La prueba de la lluvia

​Imagínate esta escena: Está diluviando. Tienes un paraguas, tienes un techo, tienes la opción perfecta de mantenerte seco y cómodo. Pero la persona que amas está ahí fuera, mojándose.

​El amor verdadero es quedarte bajo la lluvia a su lado, teniendo la opción de no mojarte. Es elegir la incomodidad compartida antes que la comodidad solitaria. Es decir: «Estoy aquí, contigo, en lo bueno y en la tormenta».

​Y si no es así…

​Si no hay esa entrega, si no hay esa voluntad de sostener la luz del otro, si no hay disposición para mojarse juntos… entonces, por mucho que duela admitirlo, no es amor.

​Pero cuidado, porque aquí viene la gran verdad final. Este nivel de entrega, esta capacidad de amar sin reservas y con total consciencia, no aparece de la nada.

​Eso también empieza contigo.

​¿Te atreves a amar así?

Si este mensaje resonó contigo, compártelo con esa persona que se quedaría bajo la lluvia contigo, o guárdalo como recordatorio de lo que mereces (y de lo que eres capaz de dar).