Escritos

La ansiedad y la depresión también se maquillan

La ansiedad y la depresión no siempre se ven como el mundo espera.

No siempre gritan, no siempre lloran, no siempre piden ayuda.

Muchas veces se maquillan.

Se maquillan de sonrisas, de rutinas cumplidas, de responsabilidades asumidas, de silencios bien puestos. Se maquillan para sobrevivir, para no preocupar, para no incomodar, para seguir adelante aunque por dentro todo esté temblando.

Esta imagen no habla de locura.

Habla de cansancio emocional.

Habla de una lucha interna que millones de personas viven cada día en silencio.

¿Qué es el trastorno mixto de ansiedad y depresión?

El trastorno mixto de ansiedad y depresión ocurre cuando ambas condiciones conviven al mismo tiempo. No es “estar triste de vez en cuando” ni “ser nervioso”. Es una combinación compleja donde:

La ansiedad acelera la mente, genera miedo constante, inquietud, pensamientos repetitivos.

La depresión apaga el ánimo, drena la energía, roba la motivación y la esperanza.

Juntas, crean una sensación de desgaste permanente.

Es como tener la mente corriendo sin descanso y el alma sin fuerzas para seguir.

La carga invisible que nadie ve

Quien vive con ansiedad y depresión carga una mochila que no se ve, pero pesa todos los días.

Pesa al despertar, cuando el día apenas comienza y ya se siente agotamiento.

Pesa en el pecho, en la respiración corta, en el nudo constante en la garganta.

Pesa en la mente, que no se calla ni siquiera al intentar dormir.

Hay días en los que levantarse de la cama es una victoria silenciosa.

Días en los que cumplir lo básico ya es demasiado.

Días en los que el mundo sigue girando, pero por dentro todo está detenido.

Sonreír también cansa

Muchas personas con ansiedad y depresión sonríen más de lo que lloran.

No porque estén bien, sino porque aprendieron a disfrazar el dolor.

Aprendieron a decir “todo bien” cuando no lo está.

Aprendieron a ser fuertes para no preocupar a los demás.

Aprendieron a maquillarse emocionalmente para encajar.

Pero sostener una sonrisa cuando el alma duele… cansa.

Ser “el fuerte” todo el tiempo… desgasta.

Callar lo que duele… termina rompiendo por dentro.

Esto no es debilidad

La ansiedad y la depresión no son falta de fe, ni de carácter, ni de amor propio.

No son exageración ni drama.

No son ganas de llamar la atención.

Son condiciones reales que afectan la salud mental, emocional y física.

Son señales de un sistema nervioso agotado, de una mente saturada, de un corazón que ha soportado demasiado.

Reconocerlo no te hace débil.

Te hace humano.

Hablar también sana

Ponerle palabras al dolor no lo empeora, lo libera.

Decir “no estoy bien” no te quita valor, te devuelve dignidad.

Pedir ayuda no es rendirse, es empezar a cuidarse.

Hablar de ansiedad y depresión salva vidas.

Porque cuando alguien se atreve a decir lo que siente, otros se atreven a reconocerse en esas palabras.

Este texto no busca lástima.

Busca conciencia.

Busca que alguien, en cualquier lugar del mundo 🌍, lea esto y piense:

“Eso que siento tiene nombre… y no estoy solo”.

Un cierre, no un final

La ansiedad y la depresión también se maquillan.

Pero hoy elegimos quitarnos la máscara.

Elegimos respirar.

Elegimos hablar.

Elegimos entender que vivir en paz también es un derecho.

Si estás leyendo esto y te identificas, recuerda:

no estás roto,

no estás fallando,

no estás solo.

Estás luchando.

Y eso ya dice mucho de ti.

Que este texto sea el cierre de una etapa de silencio

y el inicio de una vida donde el dolor no tenga que esconderse más.